No puedo con este tiempo... Por la noche asfixiada, por la mañana congelada y medio lloviendo, y ahora otra vez calorazo, tengo los tejanos tan pegados a las piernas que no se si podré sacarlos sin rajarlos a lo bruto.
Desde hoy tengo compañeros de piso, son pequeñitos, de color naranja y más monos. Me harán compañía en las cenas y les hablaré sin esperar que me contesten y me lleven la contraria.
Ya queda menos para el concierto del sábado, que ganas de gritar.
Y es que el grito siempre vuelve
y con nosotros morirá,
frío y breve como un verso,
escrito en lengua animal.
¿Por quién gritaba?
Lo sé y tú no
no preguntabas,
tú nunca, no.
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