Esta semana ha sido perfecta, me he quitado de encima 10 kilos de comeduras de coco y he empezado una nueva vida que me hace sentir muy bien, tan perfecta que no podía tener un final del todo feliz.
Ayer me pase todo el día superrayada, me rayó, me raya tanto. Me pasé todo el día callada y llorando. Siento tanta impotencia.
Que más da que sea injusta conmigo, que más dan sus comentarios hacia mi, incluso son graciosos y se supone que me los tengo que tomar como una anécdota graciosa y totalmente comprensible, que más da. Se supone que lo tengo que entender porqué estoy marcada para siempre con un cruz por ser quien soy. Mi pecado es que me hayan querido , mi delito que hayan compartido conmigo, mi sentencia una cruz injusta, se mire por donde se mire.
Estoy tocada, no me quito de la cabeza unas palabras hacia un gesto mio, harta es poco. Esas palabras me hacen sentir ridícula y pequeña, no me dejan actuar con naturalidad, ser yo, hacer y deshacer cuando quiera. Y me jode, me jode tanto.
Muchas veces somos víctimas de nuestras actitudes, de nuestras palabras, el tiempo por suerte o por desgracia tiene muchísima memoria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario