Nunca me he caracterizado por ser una gran cocinera, siempre me ha dado muchísima pereza, y por eso me he dedicado a hacer mis tres o cuatro cosas básicas, a poder ser en el horno. Soy fan número uno de cocinar las cosas en el horno.
Nunca me han apasionado los fogones, y entre mi pereza y que siempre tenía quien me cocinara, digamos que he pasado olímpicamente.
Ahora, sola en casa y con cenas a la vista, me ha entrado el gusanillo, quiero aprender a cocinar.
Mi primer reto fueron unas doradas al horno, me quedaron de rechupete. Si, ya lo se, no tiene ningun secreto, pero para mi fue todo un reto. Fueron todo un éxito.
Hoy me había propuesto pasar la tarde comprando los ingredientes, para luego cocinar un risotto. Mi gozo en un pozo. Resulta que al llegar de currar me encuentro que mi padre esta cocinando arroz con setas. Va a ser que ya no me apetece cenar risotto... Para un día que me decido... Tengo que reconocer que cuando he visto el arroz, me ha entrado muy mala leche.
Ahora mismo, no se me ocurre otra cocinita que hacer esta tarde. Vaya...
Que podría hacer?
No viene a cuento esta canción, o si... qui sap.
Tuve el privilegio de escucharla en directo, hará unos 15 años (mareee, cuantos años).
Un himno para la gente de mi generación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario