Historias que empiezan, historias que acaban, historias que van, historias que triunfan, historias que tienen las horas contadas, historias creadas... historias.
Me he vuelto una tía bastante fría y me dejan bastante indiferente todas las historias ajenas, me deja fría la felicidad y la tristeza que causan estas historias. Ni me alegran ni me disgustan.
Hoy no. Me duele en el alma ver a alguien llorar, su desesperación y el desgarro que siente por dentro. Me encantaría que entendiera que nadie se merece ese llanto de desesperación, nadie. Si te hace llorar es porqué no te merece. Parece mentira que nos cueste tanto entenderlo. Me duele ese llanto y lo tengo metido en mi cabeza.
Nunca olvidaré lo que hizo por mi, recorrió 500 km para estar a mi lado, para intentar sacarme una sonrisa cuando el tiempo era gris para mi. Nunca me sentí sola gracias a ella. Hoy he vuelto a recordar su gesto y no puedo olvidarlo, me hizo sonreir y me tendió su mano incondicionalmente. Hoy me acuerdo mucho de ella y voy a cuidarla todo el tiempo que me necesite. Le prepararé la cena, la escucharé y la mimaré. Hablaré con ella hasta que se duerma.
La cuidaré como me cuidó ella a mi.
El finde pasado cedí mi cuerpo y creo que parte de él no volvió a Tarragona. Creo que parte de su cuerpo me lo llevé a Tarragona.
Historias que empiezan, historias que acaban.
Es bueno no olvidar que siempre siempre siempre ens en sortim. Te prometo que se sale de esta y de más. Y al final del túnel encuentras a otra persona, que te hace reir como pensabas que no se podía reir y te ves viviendo lo que nunca habías vivido y te das cuenta que sempre ens en sortim.
Este llanto me ha hecho pensar mucho.
Hace tiempo que siento que no soy la misma y el dolor que han visto mis ojos me reafirman.
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