domingo, 5 de junio de 2011

72 horas

Son las 4 de la tarde del viernes, salgo de casa y paso a recoger a Zipi, después de esperar una hora a que acabe de decidir que camiseta se pone, nos vamos juntas a casa de Zape. Allí nos reunimos con un grupo de amigas y con no conocidas, nos meamos mientras escuchamos atentamente a una mujer con acento americano. Sus explicaciones son de lo más provechosas, tomo nota para hacerlo bien, para hacerle el bien cuando vuelva a mi cama. Es el inicio de 72 horas dedicadas a mis amigas.

Durante estas 72 horas, comemos, nos reímos, bebemos, volvemos a comer, hablo por los codos, tapeo, duermo poco, paseo, me divierto, me cruzo con mi rubia favorita, disimulo. Estoy tan llena que apenas la echo de menos, no se muy bien si es bueno o malo, pero es así.

Durante estas 72 horas descubro un blog, me maravilla como escribe su autora, sus sensaciones, sus sábados por la noche y su vida en general. Algunos blogs son auténticas maravillas.

Son las 21:00 h del domingo, salgo de casa de mi padres y me dirijo a la mía. Ya en casa abro el portátil y entro en el blog. Lo intento pero no soy capaz de describir estas 72 horas. Demasiada actividad para tan poco talento.

Ya en casa, cansada y contenta, me vuelvo a acordar de sus manos, no se si ella se ha acordado mucho de mi, ni se lo voy a preguntar, intuyo que no, pero no me importa demasiado. Los silencios son necesarios y sus incógnitas consiguen atraparme.

Me gusta sentirme atrapada, me hace sentir viva.

Cierro el fin de semana.

Et donaria amor si poguessis tornar-me´n



Pasan lo años y esta canción me sigue llegando como la primera vez que la escuche.

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