jueves, 21 de julio de 2011

Ojos

Lo que más le dolió no fue su decisión.
Lo que verdaderamente le quemó y mató por dentro fueron sus ojos.
Esos ojos seguros, en los que jamás observó ni una duda ni una lágrima.
Nunca la vio dudar.
Nunca la vio llorar.
Nunca le escuchó decir: creo que me he equivocado.
Y nunca se lo dijo porqué no se equivocó.
Fue un paso hacia la felicidad.
Acertó y encontró una vida mejor.

A veces se pregunta que sería de su vida sin esos ojos fríos.
A que dedicaría su tiempo libre?

2 comentarios:

  1. Si es así, estupendo. Admiro a las personas que pueden tomar decisiones a la primera. Yo dudo y dudo y dudo hasta el último segundo. A veces incluso acierto.

    Alegres cambios en el blog:)

    Un abrazo

    josefito

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  2. Yo dudo y dudo, y muchas veces me equivoco :)

    Besos

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