Son tantas las cosas que me gustaría contar...
Iré por partes, tanto tiempo sin escribir se me acumulan historias y hoy me apetece contarlas.
Mi nueva jefa es mucha jefa, es una crack, perfeccionista, los ojos que todo lo controlan. Me esta enseñando mucho y muy bien. Impone mucho, me impone mucho, cuando se pone nerviosa... uff sudo pero se le pasa rápido y al rato vuelve a estar con sus bromas y risas. Me toma el pelo, si, es la primera vez que un jefe me toma el pelo en plan broma, y yo me defiendo riéndome de sus coñas porqué tienen gracia.
Habla en catalán con ese acento que tanto me gusta.
Es una una mujer superclásica, siempre va con vestidos, zapatos de tacón y su melena perfecta.
Intuyo que le dedicaré muchas entradas, otro día os contaré las sensaciones que me transmite, una extraña mezcla de: me impone y pone mucho.
Estoy viviendo unos momentos dulces, y eso me hace recordar como estaba hace unos años, por estas mismas fechas. La luz y el día. El cielo y el infierno. Buahhh un salto brutal.
Este finde volveré a la que fue mi casa, será una visita breve y diferente. Diferente porqué mi piel no es la misma desde hace unos meses, diferente porqué no sabemos si será la última vez, diferente porqué nos repartiremos definitivamente los restos de nuestro días en Madrid, diferente porqué ella se va de Madrid y lo tenemos que celebrar. Será un living las Vegas, seguro. Buen viaje amiga!
Recuerdo mi habitación, la luz apagada, mis padres en la sala y esta canción de fondo. Era el principio de una parte de mi vida, mi segunda escuela, mi etapa que nunca acabará.
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