Veo pasar los días, algunos pasan sin más, otros con demasiada intensidad.
Sigo con mis obsesiones, centrada y menos alocada.
Mis pasiones no han cambiado, se han movido, pero siguen intactas. Vino blanco, amigas, mi casa, mi familia, mi minimundo, mi mar mediterraneo.
Con la edad las decepciones son menos y la alegrías más constantes.
Cada vez duermo menos horas, me he acostumbrado a vivir con sueño.
A mis mañanas nunca les falta mis dósis de café con leche, tres o cuatro.
Mi mundo cada vez es más mío, cada vez más exclusivo, menos compartido.
La mayoría son días claros, brillantes y felices. Pocos son bajos, lentos y costosos, pero existen.
Lo de la música es alucinante, acabo de llegar sin buscarlo a un video, recuerdo perfectamente el día que lo vi por primera vez, recuerdo donde estaba cuando escuché esa canción por primera vez y ufff cuantos días han pasado, como corre el tiempo, no para.
Hoy no me apetece poner música, ninguna está acorde con lo que siento esta noche de viernes o quizás he encontrado una que es demasiado acorde y me asusta. Qui sap.
No hay comentarios:
Publicar un comentario