domingo, 27 de mayo de 2012

Luz aural, vuelve a mi.

No puedo describir lo que siento cuando voy por la calle escuchando esta canción. Algunas sensaciones no se describirlas.

Grande, a partir del minuto 3:00 es una catarsis, la canción me parte y salgo corriendo.



Me hundí en tu noche,
y el placer fue infinito y tan oscuro que pensé
tejer mi bandera con un círculo de estrellas.
La luna en un rincón.
Te has convertido en mi nación,
y yo, eclipsado, soy un faro a pleno sol
que envidia a la humanidad
si al apagar sus luces se prende mi ansiedad.

Sigue su invasión, por los aires.

Sigue su invasión, y es constante.

Un ser alado se alzará, a por sus venas, manantial.

Ya escucho sus pasos, ¿o soy yo quien ve sus huellas?
¿Quién lo puede explicar?

Sigue su invasión, por los aires.

Sigue su invasión, y es constante.
Nado en mi obsesión, otra vez.
Voy a mi obsesión, y otra vez, caeré…

Y ahora que soy medio dos, y el antídoto es peor que mi adicción a ti,

por tu espalda repto, y tú, aún aturdida, escuchas:
“chssssss, me toca empezar a mí”.
Y pienso en Bonnie and Clyde, juntos supieron morir,
mientras tú y yo… la noche eterna sin fin.
La vida oscura es así.

Si los espejos del salón no están rotos, lo estoy yo,

que al morderte notaré el mismo espasmo y contracción,
que atravesará mi piel, tú, mi sangre y pálpito.

Y pienso en Bonnie and Clyde, no se quisieron rendir,

mientras tú y yo… la noche eterna, sin fin.
¿Tú no lo ves así?
¿Siempre va a ser así…?
Si va a ser siempre así, quiero poder decidir.

Luz aural, vuelve a mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario