Cuando crees que te estás haciendo mayor, cuando crees que estás perdiendo el punto de locura... la noche de Madrid te recuerda que no.
Ha sido el viaje a Madrid más accidentado, aplazado, con huelgas de
renfe desconvocadas a última hora, con retraso del AVE de una
hora...todo contratiempos.
El viernes viví una noche surrealista.
Madrid me regaló un viernes genial, loco y el taxista más simpático de todo Madrid un mechero con la bandera española y un toro.
El viernes volví a los sitios de siempre, nos cruzamos con muchísimas cenas de empresa...y de una de esas cenas de empresa salio lo más surrealista que me ha pasado en tiempo. Ligué con un chico gay y lo que paso al final de la noche es digno de guión de cualquier serie americana. Perdí el equilibrio como hago las grandes noches. Y el sábado cuando me desperté y recordé la noche no podía parar de reir.
El sábado volví a los sitios de siempre y todo seguía igual, nada ha cambiado, el tiempo pasa y los sitios siguen sin moverse y yo me siento como en casa.
He cargado las pilas mucho.
Madrid me ha sentado bien.
Madrid nunca defrauda.
Hoy cuando volvía a Tarragona, iba medio dormida, medio escuchando música. Me pasa muchas veces que estoy medio dormida con los cascos puestos y música de fondo, hasta que suena una canción que me despierta de golpe, de esas canciones que me pegan una patada al estomago y abro los ojos de golpe con una sensación rara.
La canción era esta, esta canción me remueve toda toda.
"Y te pido aún que me perdones
por fallarte cuando no debía
por no estar en fechas señaladas
por marcharme cuando me..."
BRUTAL.
No hay comentarios:
Publicar un comentario