Era la fiesta de fin de curso de mi colegio, ese año eramos las mayores, estudiábamos COU y nos encargabamos de organizar la fiesta. Era una fiesta abierta a todo el mundo y podíamos invitar a gente de otros colegios. Ese año invité a amigas de otros colegios, me hacía mucha ilusión que vinieran a mi colegio a compartir conmigo la fiesta de fin de curso.
Antes de ir a la fiesta me fui con mis amigas de cubatas y llegamos a la fiesta bastante pedo... y que pedos más maravillosos nos pillabamos a esas edades...
Llegamos a la fiesta y fue una explosión de efusividad, abrazos, risas, nostalgia, nos despediamos del colegio y de las amigas que habiamos estudiado juntas desde los 3 años. Era nuestra fiesta y estábamos felices.
Ya hacía un rato que habíamos llegado a la fiesta y de repente la vi entre la gente, casi me caigo al suelo de la alegría. Ella había venido a mi fiesta. La había invitado pero no esperaba verla, pensé que no vendría. Había bebido, estaba pletórica y cuando la vi, salí corriendo hacia ella y me abracé a ella. En esas edades, con el pedo eramos de lo mas cariñosas, nos pegábamos unos superabrazos, mareee.
Le enseñé la que hasta ese momento había sido mi casa, le presenté a mis compañeras de clase, la invité a coca colas ( en la fiesta sólo nos daban refrescos), bailamos, cantamos... y fue una tarde imborrable, la recuerdo perfectamente.
Pasadas una horas, cuando faltaba poco para que terminara la fiesta, desapareció, la perdí de vista. Y me dio una bajona porqué pensé que se había ido... Cuando hacía 10 minutos que la había perdido de vista, vi que volvía a entrar al patio donde celebrabamos la fiesta, la vi de espalda y volví a salir corriendo a buscarla y otra vez la abracé por la espalda. Y me volvió a dar un subidón... Le pregunté que donde se había metido y me dijo que había ido a acompañar a una de sus amigas a la calle. Recuerdo que le dijé que ni se le ocurriera irse sin despedirse de mi. No me volví a separar de ella.
A las 23:00h acabó la fiesta y nos fuimos juntas. De camino a casa decidimos ir a cenar. Después de cenar nos fuimos a casa, al llegar a su casa, nos sentamos en su portal y nos quedamos más de una hora hablando...
Algunos días no se olvidan nunca y esa tarde noche es imborrable en mi maleta vital. Fue una tarde muy especial. Recordándola ahora, pasados los años, me sorprendo a mi misma, me sorprende lo cariñosa y espontanea que fui esa noche. Lo di todo.
No vuelvas tarde esta noche, te echaré de menos...
Domingo en Tarragona.
Pasar los domingos al lado del mar me hace sentir un privilegiada, me siento privilegiada por vivir al lado de este mar azul.
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